¿Qué hacer si tu hijo tiene molestias al caminar?
Las molestias al caminar en niños son más comunes de lo que parecen. A veces se manifiestan como un dolor leve después de jugar; otras, como una cojera repentina, una postura inusual del pie o la queja constante de que “me duelen los pies”. Aunque muchas de estas molestias forman parte del desarrollo normal, en otros casos pueden ser señales tempranas de una alteración que conviene atender.
Podomares
11/24/20254 min read


Lo más importante es observar, escuchar y actuar con calma. En este artículo encontrarás una guía clara para comprender qué puede estar ocurriendo y cómo acompañar a tu hijo de manera segura.
Entendiendo el dolor en los pies durante la infancia
Los niños crecen rápido: huesos, músculos, ligamentos y articulaciones cambian constantemente. Esto hace que, en ocasiones, experimenten fases de incomodidad o cansancio físico. Sin embargo, no todas las molestias deben atribuirse al “crecimiento”.
El dolor también puede relacionarse con:
Sobrecarga por actividad física.
Calzado inadecuado.
Alteraciones en la forma del pie.
Lesiones pequeñas que pasan desapercibidas.
Inflamación, infecciones o cambios en la postura.
Por eso, antes de minimizar la situación, es necesario observar los patrones, los momentos en que surge la molestia y cómo afecta la movilidad diaria del niño.
Señales que indican que algo no está bien
Muchos niños no expresan el dolor con claridad, pero su cuerpo sí. Algunas señales que vale la pena atender son:
Caminar de puntas o arrastrando un pie.
Evitar correr o participar en juegos.
Cojera intermitente o constante.
Dolor matutino o después de actividades físicas.
Posturas extrañas del pie, como girarlo hacia dentro o hacia fuera de forma marcada.
Inflamación, enrojecimiento o calor en alguna zona.
Cuando el dolor persiste, aparece sin causa clara o limita las actividades cotidianas, puede ser el momento de revisar más a fondo.
Causas comunes de molestias al caminar en niños
Las causas varían según la edad, nivel de actividad y características físicas del niño. Algunas de las más frecuentes incluyen:
1. Pies planos o con arco poco desarrollado
Muchos niños nacen con pies planos y poco a poco forman el arco. Sin embargo, en algunos casos este proceso es más lento o no se completa de manera adecuada, generando cansancio, dolor y dificultad para caminar largas distancias.
2. Marcha en puntas
Es común en niños pequeños y suele corregirse sola. Pero si persiste después de los 3 años, puede relacionarse con tensión muscular en los gemelos, hábitos motores o condiciones neurológicas más complejas.
3. Lesiones por impacto o sobreuso
Saltos, carreras y juegos intensos a veces generan microlesiones que los niños no mencionan por emoción o distracción. Las molestias suelen aparecer al final del día.
4. Calzado inadecuado
Zapatos rígidos, demasiado grandes o pequeños, sin soporte o con materiales poco flexibles pueden alterar la biomecánica del niño. Los pies en crecimiento necesitan movilidad, espacio y ligereza.
5. Alteraciones del crecimiento
En ciertas etapas, los huesos crecen más rápido que los músculos, provocando tensión y dolor en talones, rodillas o planta del pie. La famosa “enfermedad de Sever”, por ejemplo, es una causa común de dolor de talón en niños activos.
6. Infecciones o inflamaciones
Un padrastro infectado, una uña lastimada o una verruga plantar pueden generar molestias al apoyar el pie, incluso si la lesión parece pequeña.
Cómo observar el caminar de tu hijo
La observación consciente es una herramienta poderosa para entender qué ocurre. Puedes prestar atención a:
La forma en la que apoya los pies al caminar.
Si inclina el cuerpo hacia algún lado.
Si hay tropiezos frecuentes sin causa aparente.
Si evita actividades físicas que antes disfrutaba.
Si se queja del mismo tipo de dolor en situaciones repetidas.
También es útil observar la vida cotidiana: si pide que lo carguen después de caminar poco, si busca descansar con frecuencia o si prefiere no usar ciertos zapatos.
Qué puedes hacer en casa mientras observas la evolución
Hay estrategias que ayudan a reducir molestias mientras decides si es necesario buscar evaluación profesional:
Permitir caminar descalzo en superficies seguras y lisas para fortalecer la musculatura intrínseca del pie.
Realizar estiramientos suaves en pantorrillas y planta del pie.
Revisar que el calzado sea flexible, ligero y acorde a la talla actual.
Aplicar compresas tibias si el dolor aparece por tensión muscular.
Evitar sobrecargar al niño con actividades físicas intensas si ya ha mostrado dolor.
Lo más importante es no forzar ni corregir manualmente la postura del pie sin guía profesional.
Cuándo buscar evaluación profesional
Es recomendable pedir una valoración especializada cuando:
El dolor dura más de dos semanas.
Hay cojera evidente o cambios marcados en la forma de caminar.
Los pies se ven muy desviados hacia dentro o hacia fuera.
Existe dolor nocturno intenso.
Se observan inflamaciones o cambios visibles en la piel o uñas.
El niño deja de participar en juegos por molestias.
Una revisión oportuna ayuda a identificar alteraciones biomecánicas, diferenciar dolor de crecimiento de otras condiciones y crear un plan adecuado para evitar complicaciones futuras.
Preguntas frecuentes sobre molestias al caminar en niños
¿Es normal que mi hijo camine con los pies hacia adentro?
Puede ser normal en ciertas etapas del desarrollo. Sin embargo, si provoca tropiezos frecuentes, dolor o dificultad para correr, conviene evaluarlo.
¿El dolor en el talón es señal de algo grave?
No necesariamente. En niños activos, el dolor de talón suele relacionarse con sobrecarga o con el crecimiento. Aun así, si persiste varios días, es importante revisarlo.
¿Los pies planos siempre necesitan tratamiento?
No siempre. Muchos niños corrigen el arco con el tiempo. Sin embargo, si el pie plano genera dolor, cansancio al caminar o desgaste anormal del calzado, es recomendable valorar el caso.
¿Qué tipo de calzado es adecuado para un niño con molestias?
El zapato ideal es flexible, ligero, con buena amortiguación y espacio suficiente para el libre movimiento de los dedos. Evitar zapatos rígidos o demasiado ajustados ayuda a reducir molestias.
¿La marcha en puntas es normal después de los 3 años?
Puede ocurrir ocasionalmente, pero si es constante, es mejor evaluarla para descartar tensión muscular o alteraciones neurológicas sutiles.
