¿Qué es el pie diabético y cómo prevenir complicaciones?
Este artículo explica de manera clara qué es el pie diabético, cómo se desarrolla y cuáles son los cuidados más efectivos para mantener los pies sanos si se vive con diabetes.
Podomares
11/27/20254 min read


El pie diabético es una de las complicaciones más comunes y delicadas en las personas que viven con diabetes. Aunque muchas veces se relaciona únicamente con heridas o infecciones, el pie diabético es en realidad un conjunto de alteraciones que afectan la piel, los nervios, los vasos sanguíneos y la estructura del pie. Conocerlo a fondo es fundamental para prevenir lesiones graves y evitar complicaciones que pueden afectar la movilidad y la calidad de vida.
Este artículo explica de manera clara qué es el pie diabético, cómo se desarrolla y cuáles son los cuidados más efectivos para mantener los pies sanos si se vive con diabetes.
¿Qué es exactamente el pie diabético?
El término "pie diabético" se refiere a los cambios que ocurren en los pies como resultado de niveles elevados de glucosa en sangre a largo plazo. Estos cambios pueden derivar en heridas difíciles de cicatrizar, pérdida de sensibilidad, infecciones, deformidades y, en casos graves, úlceras profundas.
No se trata de un solo problema, sino de la suma de varias alteraciones:
Neuropatía diabética
La neuropatía es el daño en los nervios debido al exceso de azúcar en sangre. Este daño reduce la sensibilidad en los pies. Muchos pacientes dejan de sentir dolor, temperatura o presión, lo que les impide detectar heridas menores como una ampolla o un pequeño corte.
Problemas de circulación
La diabetes afecta los vasos sanguíneos y reduce el flujo de sangre hacia los pies. Cuando la circulación es pobre, cualquier herida tardará más en sanar y existe mayor riesgo de infección.
Mayor riesgo de infecciones
La piel de un paciente diabético suele ser más frágil y vulnerable, y su sistema inmunológico responde con menor rapidez. Por eso, una herida que podría parecer simple puede complicarse si no se atiende a tiempo.
Cambios en la forma del pie
Algunas personas desarrollan deformidades como dedos en garra, prominencias óseas o cambios en el arco del pie. Estas alteraciones causan zonas de presión excesiva que pueden producir callos o heridas.
El conjunto de estos factores convierte al pie diabético en un problema de salud que requiere prevención constante y cuidados especializados.
¿Cómo se desarrolla una complicación en el pie?
Las complicaciones no suelen aparecer de un día para otro. Generalmente comienzan con una pequeña alteración:
Un zapato que roza.
Un corte al cortar las uñas.
Una piel reseca que se abre.
Un callo que se engrosa.
Una uña encarnada.
En una persona sin diabetes, estos problemas suelen mejorar rápidamente. Pero en una persona diabética, pueden evolucionar hacia una úlcera. Y si esta úlcera se infecta y la circulación es deficiente, la herida puede profundizarse y volverse difícil de tratar.
Por eso, el objetivo principal del cuidado del pie diabético es detectar a tiempo cualquier cambio, incluso los más pequeños.
Señales tempranas que deben vigilarse
Identificar las primeras señales puede evitar complicaciones mayores. Entre los cambios más importantes a observar están:
Pérdida de sensibilidad en los pies.
Hormigueo o ardor.
Sequedad excesiva de la piel.
Grietas en talones o entre los dedos.
Enrojecimiento o zonas calientes.
Callos gruesos que duelen al caminar.
Cambios en el color de las uñas.
Inflamación inexplicable en un pie.
Heridas que no mejoran en 48 horas.
Estos signos no deben ignorarse. Cualquier variación en los pies de una persona diabética es motivo para evaluar y ajustar los cuidados diarios.
Prevención: el hábito más importante
La buena noticia es que muchas complicaciones del pie diabético pueden prevenirse con acciones simples, constantes y bien orientadas. La prevención es la herramienta más poderosa.
1. Revisión diaria de los pies
Se recomienda revisar los pies todos los días, preferiblemente con buena luz o con ayuda de un espejo para ver la planta. El objetivo es identificar cambios en la piel, heridas, zonas de presión o inflamaciones.
2. Mantener la piel hidratada
La sequedad puede producir grietas que se convierten en puntos de entrada para infecciones. Usar una crema adecuada en el empeine y planta del pie —evitando aplicarla entre los dedos— ayuda a mantener la piel flexible.
3. Corte adecuado de uñas
Las uñas deben cortarse de forma recta y sin redondear las esquinas para evitar que se encarnen. Un mal corte puede ser suficiente para provocar una herida seria.
4. Calzado correcto
El uso de zapatos amplios, suaves y sin costuras internas reduce el riesgo de rozaduras. El calzado demasiado estrecho o duro es uno de los principales detonantes de heridas en personas diabéticas.
5. Evitar caminar descalzo
Cualquier superficie puede contener objetos que lastimen los pies: una astilla, una piedrita o un borde afilado. La falta de sensibilidad aumenta el riesgo.
6. Controlar la glucosa
Mantener los niveles de glucosa dentro del rango indicado es fundamental para disminuir el daño nervioso y mejorar la capacidad de cicatrización.
7. Revisiones periódicas con profesionales
Las revisiones permiten evaluar la circulación, sensibilidad, presencia de callos y cualquier otro factor de riesgo. La intervención temprana evita complicaciones mayores.
¿Por qué los cuidados deben ser constantes?
Porque las complicaciones del pie diabético no siempre duelen. La pérdida de sensibilidad puede ocultar problemas durante días o semanas, y cuando se detectan, la herida ya está avanzada.
Los cuidados diarios se convierten en un sistema de protección constante. Incluso pequeñas acciones —como revisar los calcetines antes de ponérselos o secar bien entre los dedos— pueden marcar la diferencia.
Preguntas frecuentes sobre el pie diabético
¿Todas las personas con diabetes desarrollan pie diabético?
No necesariamente. El riesgo aumenta cuando la glucosa se mantiene elevada por largos periodos, cuando hay neuropatía o mala circulación. Una buena prevención reduce significativamente las probabilidades.
¿El pie diabético se puede revertir?
Algunas alteraciones como la neuropatía no tienen reversión completa, pero sí pueden controlarse y evitar que progresen.
¿Las uñas gruesas o deformadas son parte del pie diabético?
No siempre, pero pueden estar relacionadas con hongos, presión excesiva o mala circulación. Es importante evaluarlas.
¿Un callo es peligroso en una persona diabética?
Puede serlo. Un callo aumenta la presión sobre un punto específico del pie y puede convertirse en una úlcera si no se maneja adecuadamente.
¿Cada cuánto debe revisarse a un profesional?
Depende del riesgo individual, pero en general se recomienda al menos una revisión cada 2 a 3 meses o antes si aparece cualquier cambio.
