¿Por qué es importante acudir al podólogo desde la infancia?
Cuando pensamos en salud infantil, solemos enfocarnos en el pediatra, la nutrición o las vacunas. Sin embargo, hay un aspecto fundamental que a menudo queda en segundo plano: la salud de los pies. Desde los primeros pasos, los pies son la base del desarrollo motor, de la postura y de la movilidad futura. Por eso, acudir al podólogo desde la infancia no solo es recomendable, sino esencial para asegurar un crecimiento sano y prevenir problemas a largo plazo.
Podomares
12/10/20252 min read


En PodoMares, vemos cada semana casos que pudieron haberse evitado con una revisión temprana. Hoy te contamos por qué la podología infantil es tan importante y cuándo es el mejor momento para empezar.
1. Los pies crecen rápido… y no siempre de manera correcta
Entre los 0 y los 7 años, los pies se desarrollan de forma acelerada. En este periodo ocurren cambios clave:
Formación del arco plantar
Alineación de tobillos y rodillas
Desarrollo de la marcha
Fortalecimiento de músculos y ligamentos
Una revisión podológica permite identificar si estos procesos avanzan correctamente o si existen señales de alarma como pies planos rígidos, marcha en puntas, desviaciones o falta de estabilidad.
2. Detectar problemas a tiempo evita tratamientos costosos en el futuro
Una consulta a tiempo puede hacer la diferencia entre una intervención sencilla y años de molestias. Muchos trastornos ortopédicos infantiles responden muy bien cuando se tratan de forma temprana:
Pie plano patológico
Marcha en aducción (caminar “metiendo los pies”)
Marcha en puntas
Desviaciones en rodillas (genu valgo/varo)
Dolor de crecimiento asociado a malas pisadas
El objetivo es guiar al cuerpo mientras aún es flexible y adaptable. Cuanto antes se detecta un problema, más efectivo, rápido y económico es el tratamiento.
3. Prevenimos lesiones, caídas y torpeza al caminar
Muchos pequeños tropiezan con frecuencia, se cansan rápido al caminar o presentan incomodidad con ciertos zapatos… y aunque suele normalizarse, no siempre es “solo torpeza”.
Un análisis biomecánico infantil revela si existe:
Inestabilidad
Debilidad muscular
Alteración en la marcha
Sobrecarga en pies, rodillas o espalda
Con plantillas personalizadas, ejercicios o pequeñas modificaciones en el calzado, podemos mejorar significativamente su seguridad, equilibrio y desempeño.
4. Hábitos correctos desde pequeños = salud a largo plazo
La podología infantil también se centra en educar a papás y niños sobre:
Elegir el calzado adecuado para cada etapa
La importancia de andar descalzos en superficies seguras
Cómo vigilar uñas, piel y posibles irritaciones
Señales de alerta que necesitan atención
Crear buenos hábitos desde temprano evita problemas comunes como uñas encarnadas, ampollas frecuentes o dolor en el talón (muy común en niños activos).
5. Acompañamos el desarrollo en cada etapa
La salud podológica no es una revisión única. Cada etapa tiene sus propios retos:
Bebés: gateo, primeros pasos
2–5 años: formación del arco, marcha continua
6–10 años: mayor actividad física y deportes
Adolescencia: crecimiento acelerado y cambios estructurales
¿Cuándo llevar a tu hijo al podólogo por primera vez?
Lo ideal es una primera evaluación entre los 2 y 3 años, o antes si notas algo que te preocupa:
Camina de puntas
Mete los pies hacia adentro
Tropieza muy seguido
Se queja de dolor en pies o piernas
Se cansa rápido al caminar
Sus zapatos se desgastan de forma desigual
No necesitas esperar a que haya dolor. La podología infantil es preventiva.
